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C o m u n i d a d    B í b l i c a

P a l a b r a   y   E s p í r i t u

La importancia de conocerlo adecuada y correctamente[1]

 

La trascendencia e importancia de conocer y entender la Persona de Dios y lograr una comprensión de Sus cualidades, de Su esencia, de las relaciones que Su existencia determina, así como de las responsabilidades inherentes, se da por las implicaciones y consecuencias que este conocimiento conlleva en relación al ser humano: su identidad y personalidad; su entorno social y relacional; su realización y satisfacción plena, así como su razón existencial y su destino eterno tal como se afirma en los textos indicados en otro material[2]. Por lo tanto, la finalidad del presente trabajo es demostrar precisamente esto que se afirma.

Se partirá de las proposiciones enunciadas en las Escrituras, referente a la persona de Dios como  postulados axiomáticos[3]. No obstante las mismas fueron demostradas por el Señor Jesucristo en especial con Su muerte y con Su resurrección, de tal manera que si este hecho no ocurrió, entonces el presente trabajo y todo aquello que tenga que ver con las Escrituras en lo absoluto, es simplemente falso y por lo tanto no existiría ninguna razón lógica para partir de éstas para tal empresa. Entonces, como afirman teólogos, filósofos, físicos, entre otros, se debe buscar una respuesta en cualquier supuesto verdadero para poder explicar la existencia humana y aceptar como válidas los razonamientos y suposiciones derivadas, sin que exista un determinante absoluto, sino que se fundamentaría todo en un relativismo indescriptiblemente peligroso para la misma existencia humana y para el orden y equilibrio micro y macro cósmico.

 

Teniendo en cuanto la finalidad del presente material, es necesario referirse a la acción creadora divina del universo para comprender el propósito particular que se hace evidente cuando se narra la creación de la especie humana[4] y el porqué es necesario redefinir los conceptos sobre discipulado y su aplicación. Con respecto a la obra creadora divina, se declara explícitamente en el Gén. 1:1 la creación del espacio, del tiempo, de la materia, de la dimensionalidad, del universo, de sus constantes físicas y leyes matemáticas y es un hecho de fe como lo afirma Heb. 11:3. Luego Dios se concentra en un pequeño planeta de una galaxia típica en un punto cualquiera de ese universo que ha creado “arreglándolo” y “preparándolo” para ser ocupado por lo que sería su más especial obra y razón de todo lo creado: la especie humana. Este hecho se narra en dos partes: Gén. 1:26-31 y Gén. 2:7. Por lo tanto, se tiene a Dios como sujeto creador y el hombre como sujeto creado.

 

Ahora bien, puesto que las Escrituras fueron originalmente escritas en hebreo antiguo; y como el hebreo antiguo a evolucionado a la forma actual con muy pocas variaciones, entonces se puede estudiar el texto hebreo para obtener proposiciones y conclusiones válidas en relación al tema presente. Cabe mencionar que el Hebreo es consonántico, es decir, el conjunto de letras principales son consonantes y las vocales son pequeños puntos o símbolos adicionales a las letras principales y algo muy importante es que se lee de derecha a izquierda. Entonces, lo primero en analizar en cuanto a la creación de la especie humana son los nombres de los sujetos que intervienen en el hecho por cuanto en el hebreo los nombres connotan verdades importantes sobre las personas que señalan en relación a su personalidad, constitución, esencia y demás aspectos propios del ser.

 

En el capitulo 1 del Génesis, el nombre “Dios” es una traducción del hebreo ’LHYM [5] que se transcribe como Elohim, el cual es un sustantivo que señala a una persona en particular y muestra ciertos características constitutivas de esta persona. Obsérvese que el nombre en el original consta de 5 letras, aunque en la traducción solo se tienen 4 letras. Esto es debido a que la primera letra, la alef, de derecha a izquierda, no tiene trascripción y por lo general se la representa con una comilla. El significado de este nombre se explica con más detalle en el estudio “Dios: Ser y persona” en el que se trata sobre lo que afirman e implican las Escrituras sobre la persona de Dios. Por lo pronto, este nombre describe a “El Ser”, y no “un ser” que existe de manera autónoma, autárquica, autosuficiente y supremo en términos absolutos. Además describe a Dios como El Ser creador de lo material y temporal así como de lo espiritual, invisible y eterno estableciendo una relación inextricable entre ambos, esto es, estrecha e íntimamente ligados por medio de leyes espirituales, morales y matemáticas, siendo el mundo espiritual lo esencial por ser supradimensional, estable, permanente y lo que da razón a lo material y dimensional que es pasajero, transitorio y preparatorio. También describe la unicidad e indivisibilidad de Su Ser, así como su eternidad; El Ser adimensional y superior a lo infinito. Pero también se muestra el carácter de inadmisibilidad y su inigualable e irrepetible naturaleza y ser: eterno, sin principio ni fin, sin ser creado, sin limitaciones de ningún tipo. Todo el que no es Dios o todo lo que no sea Dios, necesariamente es limitado, temporal y creado. La traducción “Dios” para el sustantivo -’eLoHiYM- es pobre e inadecuada para comprender los conceptos implicados.

Por otro lado, el sustantivo que se utiliza en primer lugar en el versículo 1:26 para hombre es ’DM Compuesto de 3 letras cuya trascripción es Adám. Si se observa ambos sustantivos, se puede establecer una relación entre ambos:

·        El sustantivo Adám comienza y termina con las mismas letras que el sustantivo Elhoym: .

·        La tercera letra en el nombre Elhoym Dios es parecida a la segunda letra en el nombre Adám: la una es una he y la otra es una dalet la diferencia lo marca la iod en la letra he: la vertical a la izquierda.

Esto significa que, mientras el sujeto creador es infinito, indivisible, adimensional, independiente; el sujeto creado es finito, divisible, dimensional, dependiente.

 

Ahora bien, lo que revela esto es el hecho de que la especia humana fue creada a partir de un diseño perfecto en lo absoluto: Dios mismo. Esto significaría que El Ser identificado como Elhoym concibe crear otro ser que necesariamente debía ser parte de lo creado pero al mismo tiempo distinto y superior, constituyéndose así en la más sublime y especial creación de Dios con una razón y propósito especialmente particular por parte de Dios. Por lo tanto debería compartir algunos rasgos propios de la divinidad, pero imposible que este “producto” llegase a ser igual a Dios por la obvia razón creacional. Por eso lo crea a su “semejanza e imagen”. La semejanza ( ki-demûtenû) se refiere al diseño propio para el ser humano, al modelo para el producto y esto debe tomarse en un sentido matemático: dos objetos o sujetos si son semejantes, no implica que sean iguales. Esto significa que se guarda una correspondencia en “escala” entre el patrón tomado como modelo y el objeto o sujeto reproducido con ese modelo. Para ilustrar esto que afirmo, considere el hecho de que un modelo a escala representa al original sin que “sea igual en todas sus partes” al original, por las propias limitaciones de la escala. La imagen, ( be-tsalemenû) se refiere a ciertas particularidades a manera de “marca” o “patente” que Dios le confiere al ser humano para que este se identifique con el creador y le permita una relación biunívoca, es decir, compatibilidad y empatía bajo las normas establecidas por el propio Creador, a pesar de ser de naturalezas diferentes.

 

Una posible objeción a este argumento lo sería preguntando: ¿cómo se puede hacer una afirmación de este tipo solo en la coincidencia de tres letras entre ambos sustantivos?

La respuesta sería la reafirmación de la autoridad de la Biblia sobre este y otros asuntos. No existiría ningún tipo de fundamento para lo que se argumenta sí y sólo si se puede demostrar la falsedad o tan siquiera la inexactitud de las Escrituras sobre cualquiera de sus afirmaciones. Y como nadie hasta ahora a podido demostrar la errabilidad de las Escrituras aun en menos de un 1 %, entonces la argumentación anterior es válida.

 

Otro aspecto importante surge al analizar cuidadosamente el versículo 27 del capitulo 1 del Génesis en el que se dice:

 “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”[6]

 Obsérvese que la palabra “hombre” en este versículo es el sustantivo  -’adám- (), luego aparecen los sustantivos singulares masculino “zakar” () y femenino vóneqbah () pero en función de adjetivos, calificando al sustantivo “hombre” con dos géneros únicamente: masculino y femenino, hombre y mujer. Dios, entonces crea a un hombre con un perfil psicológico o personalidad masculina y una mujer con un perfil psicológico diferente y a la ves complementario al hombre: femenino. Dios no creó "el tercer sexo o los GLBT" y por lo tanto es, definitivamente, una aberración de la personalidad que resulta de la naturaleza pecaminosa egoísta y soberbia. Por lo que el sustantivo Adám y por lo tanto el sujeto así denominado representa y contiene a toda la especie humana; uno que contiene a todos en su ADN y con la capacidad de comunicar el espíritu humano a su descendencia de acuerdo con el diseño elaborado por Dios para este ser[7]. Por lo tanto, este sujeto es diferente a su descendencia por ser el primero y ante Dios toda la humanidad “está en él” como ya afirmé[8]. Aún la mujer fue “derivada” del primer hombre lo cual refuerza el punto sostenido. De modo humorístico, Adám y Eva fueron los únicos humanos “sin ombligo”.

 

Ahora bien, el análisis anterior permite afirmar que la imagen y semejanza con la que Elohim diseña, y luego forma a la especie humana en la persona de Adám tiene que ver con ciertos predicados que califican al sujeto creado. Estos predicados definen tanto la humanidad de la especie como su espiritualidad. Esta humanidad y espiritualidad distingue a la especie humana de los demás elementos vivientes creados por Elhoym como se puede leer en el capítulo 1 del Génesis. Esto, entonces permite la afirmación de que la especie humana posee ciertos rasgos que no los posee ninguna otra especie de la creación. Un ejemplo que evidencia esta afirmación es lo que se declara en Ecle. 3:11 que en la versión “Dios habla hoy” resulta más claro en relación al sentido original:

Él, en el momento preciso, todo lo hizo hermoso; puso además en la mente humana la idea de lo infinito, aun cuando el hombre no alcanza a comprender en toda su amplitud lo que Dios ha hecho y lo que hará.[9]

 A más de esto, la ciencia no ha podido establecer un nexo definitivo y contundente entre los primates y la especie humana, por más que algunos “científicos” se esfuerzan por argumentar a favor de una evolución a partir de cierta especie de pitecus[10]; y ciertamente esto no será posible por cuanto no ocurrió tal proceso evolutivo[11].

 

Ahora la cuestión es responder a la pregunta ¿cuántos predicados eran necesarios para esta criatura? Es evidente que si Elhoym tenía un diseño elaborado, este diseño contenía el número exacto y preciso de predicados para definir al “sujeto creado” a manera de especificaciones técnicas para que cumpla un propósito definido y su existencia esté sujeta a cierta finalidad que se mencionó líneas atrás; en el mismo sentido en que se diseña y construye algo para un fin particular. Esto no constituye un “determinismo fatalista”. Simplemente obedece a la razón de ser de un diseño. Prueba de esto es que dentro del ámbito de la experiencia humana nada en lo absoluto es azar o aleatorio sino que las cosas se diseñan para un fin determinado. Esto es evidente también, y con muchísimas pruebas de este determinismo en la creación, desde el micromundo subatómico hasta el macromundo intergaláctico. Ahora, la respuesta surge de la misma Escritura. Si Elhoym es el modelo para Adám, entonces 5 y 3 constituyen los números propios para los predicados necesarios en correspondencia con los nombres propios de los sujetos involucrados. Las razones son simples: en el “alefato” o alfabeto hebreo, el 3 corresponde a la letra guimel () cuyo significado  tiene que ver con la raíz de la palabra para completar y también para dar, asociándose significativamente con el propósito de la creación de la especie humana en relación a lo demás creado; la especia humana fue el elemento perfecto que completaba la obra creadora de Elhoym, esto es, el universo desde el planeta de residencia, en una muestra de generosidad y amor sublime por parte del Creador. El 5 corresponde a la letra he () de especial significado ya que tiene que ver con la conjunción entre lo espiritual y lo material, entre el universo tangible, físico, regido por leyes matemáticas y con el universo intangible o espiritual donde rigen leyes espirituales y morales. Estos predicados, en base a observaciones, investigaciones y análisis de distintos sujetos, teorías sicológicas y evidencia bíblica se presentan en el siguiente cuadro:


Estos predicados definen la “humanidad” y la “santidad” para la especie humana diferenciándose de las demás especies vivientes en que esto le permite tener afinidad, compañerismo y comunión con Dios, consigo mismo y con otro de su misma especie.

 

Entonces, se puede hacer la afirmación de que la imagen y semejanza de Dios, no consiste necesariamente en la apariencia y en la forma, aunque esta es relevante, como lo comprendió Leonardo Da Vinci en el clásico del cuadrado y la circunferencia en relación a las proporciones y medidas del cuerpo humano y antes de este italiano, los griegos, al sobre exaltar las formas corporales en los juegos olímpicos. Claro esta que estos conceptos no eran correctos en lo absoluto, sino aproximaciones a la verdad y a la realidad de modo grotesco.

Al haber relacionado las proporciones del cuerpo humano con el cuadrado y la circunferencia, demostraron la existencia de relaciones que están más allá de lo geométrico, de lo matemático y de lo natural. Considere el significado místico que los griegos le atribuyeron a estas figuras y sobre todo el significado bíblico de las mismas. También el hecho de que se relacionan con la famosa razón áurea cuyo valor es:  y su vinculación con una famosa y muy particular secuencia de números denominada Serie de Fibonacci en honor a Leonardo Bonaccio por haberla propuesto en Italia en el siglo XIII la misma que ha merecido la atención de matemáticos, filósofos, rabinos, teólogos, cabalistas, entre otros de los últimos 8 siglos por las implicaciones teológicas y sobre todo bíblicas de esta serie[12].

 

Cada uno de tales predicados determinan la relevancia del género humano y todos los aspectos constitutivos como espirituales, morales, sicológicos, sociológicos, estéticos, productivos, entre otros.

La semejanza con Dios tiene que ver con ciertas capacidades que determinan acciones morales con la asunción de responsabilidades inherentes a tales acciones. No obstante a lo señalado en el cuadro, estas capacidades abarcan todo el ámbito de la experiencia humana, así como todos los valores morales y éticos en los tres niveles de relacionalidad.

La imagen o “marca” divina en el ser humano definen propiamente la personalidad del individuo y es, al igual que la semejanza, propia de la especie como ya afirmé. Los 5 predicados de “imagen” señalan 13 aspectos fundamentales de la personalidad, tal como se muestra en el esquema:

Estos predicados definen la totalidad del ser humano como un ente conciente, reflexivo, relacional, responsable, moral y espiritual pero con limitantes y limitaciones:

 

Vale destacar el hecho de que esta imagen originalmente era “perfecta” en Adám y luego en Eva en transmitir y mostrar a Dios con respecto a la creación; debía ser confirmada por medio del ejercicio de la semejanza con Dios: la libertad de hacer elecciones concientes bajo una condición de libertad de determinación sin ningún tipo de condicionamiento previo o coerción. Pero Adám fracasó y no pudo ejercer correctamente sus capacidades cuando deliberadamente acepta la propuesta de Eva quien ya había sido afectada por el pecado perdiendo la integridad y encadenando su autodeterminación por el egoísmo y la soberbia. Cuando ocurre el pecado, esta imagen se distorsionó a tal punto que se volvió muy difícil de percibir. Como lo que ocurre en un televisor cuando se desconecta la antena y se pierde el dispositivo de sintonía fina.

Esto permite definir el nuevo nacimiento como la restauración de la “imagen y semejanza” de Dios en el ser humano siendo Jesucristo la “antena y sintonía fina” que restaura esta imagen en el TV de nuestra personalidad que se muestra a otros. Sin Jesucristo y una relación genuina y correcta con Él, no es posible que otros puedan ver la imagen y semejanza de Dios por cuanto no existiría tal “imagen”. Al igual que en TV sin antena, se sintoniza cualquier cosa sin que se pueda distinguir nada.

 

Ahora, volviendo con la idea central del presente trabajo, el cual es determinar cual es la finalidad y la razón de existencia del ser humano y porqué se debe estudiar las escrituras para tener un conocimiento correcto y adecuado de Dios. Debido a lo presentado hasta ahora, se puede afirmar sin lugar a ninguna duda razonable, que la razón principal que tuvo Dios en mente para crear a este ser con tal cuidado, esmero y siguiendo un diseño particular, fue el hacerlo “sujeto especial” de Su amor, de Su generosidad, de todo lo bueno que Es y de todo lo bueno que significa Su presencia y la relación interpersonal e interactiva[13] con Su persona.

 

Ahora, la finalidad de Dios en haber creado al ser humano puede ser deducido del número de predicados con que lo dota, esto es 8, que corresponde a la letra jet (j) y “representa la posibilidad del ser humano de traspasar los límites que impone la tierra y elevarse por encima de este mundo. También representa los valores y logros que están por encima de la naturaleza[14]. Amás de esto, el 8 tiene un significado espiritual importante, se asocia con el concepto de lo completo en cuanto a algún propósito en particular. En Heb. 4:1-9, el autor enfatiza que el 7mo. día no es un reposo absoluto para Elohim, y claramente señala un día de reposo después del 7mo o Sabath. (v. 4 y 9). Este día tendrá necesariamente cardinalidad[15] 8; es un 8vo día que comienza en un momento presente[16] con la ocurrencia del nuevo nacimiento y tiene su completo cumplimiento en el cielo nuevo y la tierra nueva como se afirma en Apo. 21:3-4, Is. 61:10, Ezq. 37:27. Por lo tanto, 8 representa comunión y compañerismo perfecto, y sublime entre Elohim y la especie humana. En esencia, Dios creó al ser humano para tener una relación directa, simétrica y biunívoca, es decir, correspondiéndose mutuamente y entre dos naturalezas: la divina que es suprema y absoluta con la humana siendo esta relativa.

En esta relación, Dios, por Sus atributos y esencia, corresponde en gracia (Heb. jen o chen, chesed)[17], como resultado de su infinita generosidad e ilimitada bondad hacia el ser humano y se constituye en la constante relacional invariable e independiente de lo que no sea Dios, determinando la relación Dios-Humanos en el sujeto “Adám”.

Por los rasgos con los cuales crea al ser humano, este debe corresponder en dependencia de Dios, la cual debe ser progresiva, iniciando con una elección cognitiva, afectiva y voluntaria de obedecer lo que esta gracia bondadosa define como “espacio moral” dentro del cual el ser humano ejerciera su autodeterminación y luego se desarrollaba a un aprendizaje progresivo de la persona de Dios con el respectivo crecimiento, maduración y perfección de la inteligencia humana (Prov. 9:10) en tres órdenes lo material, moral y espiritual; en un proceso continuo y cada vez más integrador dentro de una comunión amorosa hasta llegar a una medida de perfección preestablecida por Dios, después de la cual, solo Dios sabe lo que ha preparado, debiendo ser “bueno superlativamente[18]. La dependencia se vuelve, entonces en la constante relacional de la relación Humano-Dios, siendo esta relación de carácter personal, individual y por lo tanto única con cada persona.

Esta relación engendra, necesariamente, una comunicación “de doble vía” con las características indicadas en la gráfica. Esta comunicación es posible sí y solo, si la relación de dependencia es adecuada, correcta y según los términos divinos.

 

Ahora por el diseño divino para el ser humano, se deduce que la finalidad para haberlo creado a Su imagen y semejanza, no solo era para tener una comunión única con él, sino que el hombre experimente las emociones divinas de gracia, gozo, amor, generosidad, así como otros elementos propios de la constitución divina del ser humano. Por eso se declara en las Escrituras (Gén.2:18-22) que:

Luego, Dios el Señor dijo: “No es bueno que el hombre esté solo. Le voy a hacer alguien que sea una ayuda adecuada para él.” Y Dios el Señor formó de la tierra todos los animales y todas las aves, y se los llevó al hombre para que les pusiera nombre. El hombre les puso nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves y a todos los animales salvajes, y ese nombre se les quedó. Sin embargo, ninguno de ellos resultó ser la ayuda adecuada para él. Entonces Dios el Señor hizo caer al hombre en un sueño profundo y, mientras dormía, le sacó una de las costillas y le cerró otra vez la carne. De esa costilla Dios el Señor hizo una mujer, y se la presentó al hombre, [19]

Por tal motivo le proporciona otra persona semejante, compatible y sobre todo con una afinidad complementaria con el objetivo de experimentar la plenitud de la relación simétrica exclusiva con otra única persona al hacerla sujeto especial de amor, generosidad y de todo lo bueno con que fue creado el ser humano, tal como la esencia de la simetricidad o correspondencia mutua en la persona de Dios, así como la reproductividad y continuación de la especie. Por lo tanto, la relación íntima, personal e individual con Dios es fundamental para el sostén, no solo del individuo como un sujeto único sino que también es la base de las relaciones con los demás. la relación íntima, personal e individual con Dios es fundamental para el sostén, no solo del individuo como un sujeto único sino que también es la base de las relaciones con los demás

La calidad de las relaciones de tipo “horizontales”[20] depende estrictamente de la calidad de la “relación vertical”[21] y esta a su vez logra que la imagen y la semejanza con Dios sea manifiesta en la forma en que el sujeto reacciona a las repuestas relacionales de los demás.

A esto se refería el Maestro cuando se le preguntó sobre el gran mandamiento y lo expresó afirmando que, de la misma manera en que un ser humano ama a Dios, debe amar al prójimo; evidenciando un estado de equilibrio y una condición de armonía interior entre los 8 predicados que constituyen la imagen y semejanza, resultando en paz y manteniendo una perfecta relación con Dios. Esto es la esencia y el sostén de la Tanakh (A. T.) Mat. 22:34-40. A manera de meditación, si alguien no puede amar de este modo, simplemente no ha experimentado el nuevo nacimiento. Lo que imposibilita a una persona a amar en estos términos bíblicos es la naturaleza pecaminosa egoísta y soberbia que resultó del fracaso en Edén y ha sido transmitida a toda la especie por descendencia.

Si una persona afirma ser seguidor de Jesucristo y no puede tan siquiera perdonar a la manera de Dios: perdón, olvido y ausencia absoluta de rencor; entonces, simplemente no ha experimentado el nuevo nacimiento. Como afirma el apóstol Juan en 1 Jn. 3:14-16:

Nosotros hemos pasado de la muerte a la vida, y lo sabemos porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama, aún está muerto. 15Todo el que odia a su hermano es un asesino, y ustedes saben que ningún asesino puede tener vida eterna en sí mismo. Conocemos lo que es el amor porque Jesucristo dio su vida por nosotros; así también, nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos. [22]

Por tal motivo, conocerlo a Dios y al Señor Jesucristo correcta y adecuadamente, es un asunto tan prioritario, necesario y fundamental por las implicaciones sicológicas y terapéuticas con respecto a la armonía interior y a las relaciones humanas. Esto sin mencionar la suprema importancia por las consecuencias eternas.

 

Se presenta, entonces, una lógica y evidente conclusión: si existe una relación simétrica (de doble sentido y de correspondencia mutua) con alguien, hay que conocer a ese alguien. No se puede amar a quien no se conoce; y esto debido a lo expuesto en relación con la constitución del ser humano. Ahora bien, las Escrituras deben aportar con evidencia a favor de este punto. Así, se tienen las siguientes declaraciones que no serán comentadas ya que hablan por sí mismas:

 Y conocerlo, como se puede deducir de estos textos, es poder tener una comunión íntima, estrecha, personal; la relación inicial para la cual Dios nos creó.

 

Ahora es necesario mencionar, a manera de una aclaración muy necesaria, al menos en lo respecta a nuestro medio. Existe una idea errónea y tristemente sostenida por “predicadores” improvisados sin adecuada preparación escritural ni siquiera secular sobre esto que se menciona sobre relación con Dios, o conocerlo. Esta idea asocia el concepto bíblico de relación y de conocer a Dios con el estado emocional de la persona como la esencia y el todo de la vida cristiana. El error estriba en el hecho de que conocerlo en los términos bíblicos no es solo el “sentir a Dios”, por lo general, no se lo “siente a Él” sino aquello que se desea sentir y esto ya le da un matiz de egoísmo, corrompiendo toda buena intención de conocerlo; siendo estas sensaciones casi en su totalidad, dependientes de los estímulos provenientes del medio y de los preconceptos y supuestos prefijados sin ningún tipo de demostración razonada de la validez de los mismos; y de hecho Dios no desea que lo “sintamos” sino que lo conozcamos. Y es evidente que sentirlo no implica necesariamente conocerlo, pero conocerlo es sentirlo correctamente. La diferencia es muy obvia: el conocer a alguien se basa en una relación directa sobre la base de verdades; al menos en lo que a Dios respecta. Si esto se fundamentara sobre sensaciones, los conceptos e implicaciones derivadas serían falaces por no ser absolutamente confiables ya que los conceptos que se deducen se basan únicamente en “supuestos” lo que conduce inevitablemente a dudas y por lo tanto a la desconfianza y da paso al egoísmo y a la soberbia de no confiar en Dios, sino en sí mismo y a una distorsión egocéntricamente perniciosa de la realidad y de las relaciones en general. Puedo afirmar, sobre la base de la declaración paulina de 1 Cor. 2:16 que en este sentido, es más importante la razón que los sentimientos, sin dejarlos de lado o negarlos rotundamente. No estoy afirmando que los sentimientos y las emociones son aspectos indignos en la relación con Dios. Esto seria una contradicción frente a lo que se pretende demostrar. El punto es que la relación con Dios debe basarse en el conocimiento de la verdad de Dios, esto es Su palabra y lo demás debe ser considerado como derivado o consecuente. Es muy importante que se haya revisado los apuntes y los textos que hablan de conocerlo[23]. En el gráfico a continuación se ilustra lo que se afirma:

Se sugiere que la base emotiva para conocer a Dios lleva a un proceso “degenerativo”, esto es, imposibilita el desarrollo, el crecimiento y por lo tanto la madurez progresiva; lo otro asegura un desarrollo, un crecimiento y la maduración moral y espiritual respectiva, tal como se afirma en Heb. 5:14:

 ...pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.[24]

 Con relación a este texto, la palabra “sentidos” se traduce de "ajistheteria"  ()[25] cuya traducción literal es “facultades” refiriéndose específicamente a los “medios de percepción”, es decir, las facultades cognitivas y el desarrollo de la inteligencia general y la adquisición de sabiduría.

En este mismo sentido pero abarcando toda la experiencia de la vida cristiana, se tiene en 2 Ped. 1:3-9 que:

 Dios, por su poder, nos ha concedido todo lo que necesitamos para la vida y la devoción, al hacernos conocer a aquel que nos llamó por su propia grandeza y sus obras maravillosas. Por medio de estas cosas nos ha dado sus promesas, que son muy grandes y de mucho valor, para que por ellas lleguen ustedes a tener parte en la naturaleza de Dios y escapen de la corrupción que los malos deseos han traído al mundo. Y por esto deben esforzarse en añadir a su fe la buena conducta; a la buena conducta, el entendimiento; al entendimiento, el dominio propio; al dominio propio, la paciencia; a la paciencia, la devoción; a la devoción, el afecto fraternal; y al afecto fraternal, el amor. Si ustedes poseen estas cosas y las desarrollan, ni su vida será inútil ni habrán conocido en vano a nuestro Señor Jesucristo. [26]

Y se debe añadir las palabras del Señor Jesús en Jn. 15:1-8:

 “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el que la cultiva. Si una de mis ramas no da uvas, la corta; pero si da uvas, la poda y la limpia, para que dé más. Ustedes ya están limpios por las palabras que les he dicho. Sigan unidos a mí, como yo sigo unido a ustedes. Una rama no puede dar uvas de sí misma, si no está unida a la vid; de igual manera, ustedes no pueden dar fruto, si no permanecen unidos a mí. “Yo soy la vid, y ustedes son las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego. “Si ustedes permanecen unidos a mí, y si permanecen fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará. En esto se muestra la gloria de mi Padre, en que den mucho fruto y lleguen así a ser verdaderos discípulos míos.[27]

 Entonces, el asunto de conocer a Dios de manera adecuada y correcta, es decir, en los términos bíblicos, es un asunto que no puede ser  tomado a la ligera. Al considerar que los programas de discipulado, supuestamente tienen esto como objetivos, la realidad es que tales programas se diseñan en función de otros intereses que no incluyen el que las personas tengan este tipo de conocimiento. Debo afirmar que la razón para este problema es lo advertido proféticamente por el apóstol pablo cuando exhortaba a los pastores de Éfeso, Hch 20:28-30:

Por lo tanto, estén atentos y cuiden de toda la congregación, en la cual el Espíritu Santo los ha puesto como pastores para que cuiden de la iglesia de Dios, que él compró con su propia sangre. Sé que cuando yo me vaya vendrán otros que, como lobos feroces, querrán acabar con la iglesia. Aun entre ustedes mismos se levantarán algunos que enseñarán mentiras para que los creyentes los sigan.[28]

 Tristemente, hoy en día esto es lo que más abunda en las congregaciones evangélicas: hombres y mujeres con trastornos de personalidad y en el peor de los casos, corrompidos moral y espiritualmente que de manera sutil y agazapada lograr posicionarse en una congregación como pastores, o por el egoísmo y la soberbia de uno con los rasgos de Diótrefes al frente de una congregación, provoca que esto ocurra al impedir la correcta formación de ministros por temor a perder sus privilegios y prebendas.

 

Cuando se habla de “conocer a Dios”, específicamente me refiero a llegar, en un momento dado, a:

El  punto es muy simple: la relación de dependencia en los términos divinos necesariamente lleva a un proceso de aprendizaje en donde se descubren las verdades y principios rectores para la creación y para el predicado relacionalidad con otros semejantes en función del carácter y de la persona de Dios quien es la norma absoluta.

Esto lleva a descubrirlo en Su bondad y gracia, lo cual lleva a la acción de tres verbos básicos en cuanto a la relación con Él (la relación vertical), como se muestran en el cuadro, y estos derivan en tres acciones con respecto a la relación con los semejantes (horizontal) lo cual resulta en un proceso santificador y en la fijación de la imagen y de la semejanza con Dios:

Visto de otro modo la gracia con la que Dios corresponde con el ser humano permite que la relación incluya verdades absolutas, carácter santo y conducta perfecta: transparencia y pureza; principios y valores; generosidad y humildad; resultando, por causa de la dependencia, en el aprendizaje de los conceptos divinos dentro del contexto primario de la familia, y reforzado por el medio social integrado por la comunidad inmediata esto es, el grupo familiar, la comunidad espiritual y luego el grupo etno cultural. Esto define un modelo educativo integral con base y objetivo en la relación personal con Dios, conociéndolo progresiva, adecuada y correctamente lo que lleva al desarrollo y perfeccionamiento de los predicados humanísticos y talentos naturales implicando, entre otras cosas, de la diferenciación entre lo que es bueno y malo según el concepto de Dios, permitiendo que, dentro de la relación de dependencia, el ser humano pueda elegir y decidir sobre lo que ha aprendido, esto es una evaluación para el respectivo desarrollo y perfeccionamiento, descartándose la posibilidad de fracaso por parte de Dios y asumiendo tal responsabilidad el hombre, ya que, necesariamente, esta posibilidad es la que le permite al hombre aplicar lo aprendido y ejercer su albedrío:

Este proceso significa una vida productiva dentro del marco de:

Constituyéndose en un principio para un estilo de vida cristo céntrico.

 

Entonces, si esto es así, en las Escrituras deben abundar las evidencias en forma de declaraciones explícitas como con ejemplos de hombres y mujeres que tuvieron este estilo de vida. Parcialmente se mencionan algunos como fue el caso específico de Enóc. Dios no se lo llevó “por guapo ni por santurrón”. Enóc debió haber tomado la decisión de conocer al que había creado a Adán, puesto que cuando nace Enóc, este tenía 622 años de vida y en los 308 años de vida de Enóc, matemáticamente es imposible que no se haya dado un encuentro entre estos dos y que Enóc no haya escuchado de boca de Adán, sobre Aquel que hizo todo lo que ellos veían y percibían, sobre todo por lo especial de Adán: ¡el único humano no nacido sino creado y formado de las manos de Elohim! ¡el único que lo había visto y hablado con Él! Si duda esto debió haber encendido en Enóc una pasión por conocerlo, amarlo, obedecerle, servirle, adorarlo tanto que estremeció las emociones de Elohim que, cumplido un tiempo especial y significativo, simplemente se lo llevó para que nada ni nadie interfiera o alterase un amor puro, genuino, inocente, en definitiva santo; manifestado y expresado en acciones concretas con el prójimo como consigo mismo. Otro caso muy especial por las situaciones morales implicadas fue Oseas, un profeta que experimentó, precisamente la gracia y el amor incondicional cuando el Señor le manda algo totalmente absurdo: casarse con una mujer “fornicaria” como está registrado, para que pudiese experimentar los pensamientos, las emociones y las reacciones de Dios tocante a Israel y Judá como naciones impías que actuaban egoísta, soberbia y rebeldemente; rechazando explícitamente la gracia y el amor de Dios y Su Toráh. También se tienen los ejemplos de Noe, Abraham, José, Pablo, los Apóstolos, Dorcas, Daniel, Aquila y Priscila y muchos tantos incontables mencionados en Heb. 11, sin que esto signifique necesariamente “ser cabeza y no cola” o “las riquezas del impío son para los justos” en el contexto de la falacia teológica de la prosperidad y la realeza.

 

Siendo esto así, entonces, sin ningún duda razonable, Elohim desea ser conocido, por lo que necesariamente se revelará al que lo busca en “espíritu y en verdad”, esto es, sin ambición o interés, sin malicia o egoísmo, nada más por el solo hecho de que Es Dios, no porque Elohim desea bendecir en abundancia al que lo busca, sino por Su persona:

Se recomienda una concordancia para que se lean los versículos relativos a esto bajo el verbo “buscar” y se podrá concluir que la importancia sobre esto es relevante y trascendente. Tal es la gravedad del asunto por lo que se puede leer de parte del profeta Oseas y de Pablo el apóstol:

Por lo tanto, como el deseo de Dios es ser conocido, dará las condiciones cognitivas, afectivas y el deseo de hacerlo ¡es parte de Su generosidad!

 ·          Jer. 24:7.- “Y les daré un corazón para que me conozcan que Yo Soy Jehová...”

 Este nivel de conocimiento de Dios se logra cuando se deja lugar a un deseo humilde y sencillo de conocerlo, ¡como un niño o una niña!, sin sistematizaciones, intereses o complicaciones de ningún tipo, ya que esto dá lugar a que La Palabra Escrita de Dios -El Verbo de Dios- El Mesías salvador, revele al Padre a cualquiera que de corazón y con sencillez busque a Dios:

 No obstante este conocimiento no es filosófico, ni teológico, ni racionalista ni de cualquier forma o tipo; tampoco se envuelve con las hilachas de razonamientos humanos o con las mordazas de las interpretaciones subjetivas de hombres religiosos, por la simple y sencilla razón de que la naturaleza humana sin excepciones, desde Edén, es egoísta y soberbia y el intelecto humano está incapacitado por estas dos condiciones como para lograr un conocimiento adecuado y correcto de la persona de Dios. Tal es la situación que se demuestra en las Escrituras entre un hombre muy religioso, posiblemente de una reputación religiosa, moral y social  intachable llamado Nicodemo a quien Jesús le hace saber que todo el conocimiento humano de Dios no es en lo absoluto confiable y correcto; y que el conocer a Dios solo puede proceder de Dios mismo por medio de Jesús, Jn. 3:1-21. Es un conocimiento que parte, no del intelecto, sino de la humillación y del sometimiento de la voluntad ante la persona sublime e indescriptible de Dios, es decir, del reconocimiento de la relación de dependencia absoluta del ser humano de Dios, sin egoísmo ni soberbia.

 

Entonces, para que una persona pueda conocer a Dios de manera adecuada y correcta, Dios se ha asegurado de concederle al ser humano por el nuevo nacimiento[29]:

Y por medio de personas que han experimentado este tipo de transformación, es decir, lo conocen tanto que irradian y manifiestan Su presencia en sus acciones e intenciones; personas de almas transparentes y de carácter sencillo y humilde cuyo amor y pasión por el Señor y el Padre los vuelve únicos e indiscutiblemente santos; evidenciándolo en su obediencia al Espíritu de Dios y a Su Palabra, y en la pureza de sus intenciones y motivaciones; y en la autoridad espiritual y moral intrínseca que es percibida por las huestes espirituales aun en las cosas más simples y sencillas, Efe. 4:1-32; sin dogmatismos extremistas, ni malicia ególatra económica, peor con trastornos paranoicos de caudillismo místico o arrogancia de exclusividad interpretativa de las Escrituras o síntomas de sectarismo religioso.

Y siendo que Elohim es el creador de la realidad perceptible e imperceptible; origen y causa de todas las relaciones que se definan o establezcan; Absoluto, Autosuficiente, Autárquico, sin ninguna contradicción; y quien define lo que es bueno y lo que es malo; lo que es correcto e incorrecto por sí mismo, tal como lo declaran las Escrituras: Job. 38:1-41:34, Jn. 1:1-5, Col. 1:15-19; entonces conocerlo, permite que el ser humano conozca lo que es verdadero y bueno en términos absolutos capacitándolo para descubra la maldad sin experimentarla. Entonces, mediante el uso de sus facultades -el predicado personalidad- determine que lo opuesto a lo que “es Dios” sería “lo malo”, alcanzando el conocimiento del bien y del mal, siendo, no como Dios, sino como lo había concebido Dios. Pero conocer a Dios también le permite al ser humano contar con un modelo de comportamiento en cuanto al predicado relacionalidad para completar la imagen y semejanza con Dios, llegando a la santificación y perfección de los demás predicados por obediencia.

Entonces, la razón principal que tuvo Dios para crear al ser humano y colocarlo en una privilegiada y única posición en la creación se cumpliría logrando el ser humano, por la gracia de Dios y la dependencia de Elohim, la perfección y la santidad en una comunión y compañerismo perfecto que resulta en una completa, verdadera, permanente, santa y perfecta satisfacción y bienestar para los integrantes de la relación y los beneficiarios de la misma: la descendencia humana -los hijos-.

Cuando se logra el estado de satisfacción y bienestar en todas las áreas del desarrollo y convivencia humana, entonces se consigue la realización del individuo afectando las áreas básicas de las necesidades humanas: espirituales, cognitivas, afectivas y materiales.

Esto es lo que se puede ver y deducir de textos como Apo. 21:1-7. Efe. 1:1-14, 2 Cró. 29:11.

 

Resumiendo las ideas principales.-

 

Para reforzar.- Es recomendable que tenga un cuaderno de apuntes para que trabaje el material.

1.     En su cuaderno de apuntes, con la ayuda de un diccionario, escriba las definiciones que encuentre para los ocho predicados mencionados en el primer cuadro.

2.     Realice lo que se indica en el numeral 2 pero con los trece aspectos de los cinco predicados que definen la humanidad mencionados en el segundo cuadro.

3.     Con la ayuda de una concordancia escriba los textos donde aparece la palabra “gracia” en el Antiguo Testamento.

4.     Haga lo mismo que en el numeral anterior pero con la palabra “conocimiento”.

Reflexione, escriba su respuesta y compártala con otras personas con la finalidad de conocer otras opiniones sin animo de contender.

5.     ¿Porqué es necesario partir del “hecho” de la resurrección de Jesucristo como algo indudablemente cierto?

6.     Lea el capitulo 2 del Génesis y demuestre si es cierto o no lo afirmado en el tercer gráfico sobre el propósito que tuvo Dios para crear al ser humano.

7.     Lea Mat. 22:34-40 y Mr. 12:28-34 y compruebe lo afirmado en el cuarto gráfico sobre la relacionalidad encontrando suficientes textos que lo mencionen explícitamente.

8.     Mencione otras razones no indicadas en el material para que no sea tan conveniente basar el conocimiento de la persona de Dios en las emociones o estados de animo.

9.     Reflexione y respóndase a sí mismo: ¿Conoce lo suficiente a Dios como para que otros lo vean en usted íntegra y plenamente?


[1] Es muy importante que se lean cuidadosa y preferiblemente en varias versiones, de las cuales se recomienda las versiones Dios habla hoy, NVI, RV60, Latinoamérica

[2] “Porqué un programa de instrucción bíblico”

[3] Una oración o enunciado cuya verdad es tan evidente y clara que no se requiere demostración y que se lo utiliza necesaria y suficientemente como antecedente o base para otros razonamientos y proposiciones o derivar conclusiones lógicamente válidas y verdaderas.

[4] Al respecto, el astrofísico Hugh Ross en su libro “El creador y el cosmos” (Editorial Mundo Hispano) presenta una evidencia contundente sobre el principio antrópico que se revela al estudiar objetiva y sin prejuicios evolucionistas o ateístas el universo. Incluso rebate la argumentación contraria a este “principio” de Stephen Hawking.

[5] Todas las palabras hebreas corresponden a la Biblia Hebraica Stuttgartensia, (Deutsche Bibelgesellschaft Stuttgart) 1990.

[6] Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

[7] Absolutamente queda descartada la evolución de la especie humana a partir de primates y globalmente, la evolución general de las especies, por ser contradictoria con un sinnúmero de hechos científicamente comprobados y con evidencia indudablemente fiable y maliciosamente descartada por contradecir los supuestos evolucionistas humanos. Ni siquiera se la considera un plausibilidad matemática.

[8] Al respecto, se analiza con más detalles estos argumentos en el tema “El problema del pecado y la naturaleza humana”.

[9] Dios Habla Hoy - La Biblia de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

[10] Cierto grupo de simios que evolucionaron hasta convertirse en Homo sapiens.

[11] Hasta ahora se han ofrecido supuestas pruebas de esta evolución como lo publicado en la edición especial verano 2002 de “National Geographic” en español.

[12] Se discutirá el asunto en el tema “Dios: Ser y Persona” cuando se analice el proceso creativo y la estructura de la creación.

[13] Revise “Valor del hombre” pág. 23-24 en el “Curso de Formación Teológica Evangélica. Tomo III. El hombre, su grandeza y su miseria”. Fco. Lacuela. Editorial Clie.

[14] Tomado de “El alfabeto hebreo. Significado de cada letra”. Judaicasite.com/contenidos.

[15] Números que indican posición relativa a cierto orden.

[16] No es el domingo como muchos predicadores y pastores sin preparación adecuada enfatizan o afirman.

[17] Para un estudio óptimo, claro, preciso y sencillo, se recomienda “La gracia de Dios”. Charles Ryrie. Portavoz Evangélico. 1979.

[18] No se podría esperar algo incierto ni inseguro o intrascendente, peor algo que se pueda calificar como “malo”, ya que Dios no experimenta al azar, ni juega con probabilidades ni posibles resultados, ya que por Su naturaleza omnisciente y soberano y por Su esencia siempre tendrá algo bueno, relevante, trascendente y significativo para los sujetos de Su gracia.

[19] Dios Habla Hoy - La Biblia de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

[20] Con el prójimo.

[21] Con Dios y consigo mismo.

[22] Dios Habla Hoy - La Biblia de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

[23] Material de estudio anterior a este: “Porqué un programa de instrucción bíblico”

[24] Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

[25] Aland, Kurt, Black, Matthew, Martini, Carlo M., Metzger, Bruce M., and Wikgren, Allen, The Greek New Testament, (Deutsche Bibelgesellschaft Stuttgart) 1983.

[26] Dios Habla Hoy - La Biblia de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

[27] Dios Habla Hoy - La Biblia de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

[28] Dios Habla Hoy - La Biblia de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

[29] Siendo una condición necesaria y suficiente

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